¿Qué cubre el servicio de transporte de mercancía?
Si tu negocio mueve bultos, estibas, insumos o carga voluminosa entre bodegas y puntos de venta, ese viaje no lo hace un mensajero en moto ni una empresa de paquetería. Flotex lo coordina en Medellín y el Área Metropolitana, con vehículo del tamaño correcto y una empresa formal detrás.
La regla es simple: si cabe en una moto o en un paquete, no es nuestro. Si el courier lo rechaza por volumen o por peso, sí lo es. Atendemos ferreterías y depósitos, distribuidores de electrodomésticos y muebles, fábricas pequeñas, mayoristas del Centro y de la Minorista, y traslados entre sedes.
Cobramos por viaje o por jornada de vehículo con conductor, no por entrega: un negocio con doce entregas el mismo día paga menos por jornada que por doce domicilios sueltos, y las devoluciones vuelven en el mismo carro.
Qué transportamos y qué no
Movemos la carga que un negocio necesita mover y que la paquetería rechaza: bultos, estibas, insumos, empaques, mercancía voluminosa, electrodomésticos, muebles, equipos y herramienta. Nuestros clientes típicos son ferreterías y depósitos, distribuidores de electrodomésticos y muebles, fábricas pequeñas de empaques, plásticos, textiles o alimento no perecedero, mayoristas del Centro y de la Minorista, y empresas que trasladan mercancía entre bodegas y puntos de venta.
No hacemos paquetería, sobres ni mensajería: para eso hay operadores con app y densidad de ruta que entregan desde unos pocos miles de pesos, y competir ahí no le sirve a nadie. Tampoco movemos perecederos que exijan cadena de frío, mercancía peligrosa con requisito de certificación UN o MSDS, ni mudanzas y trasteos residenciales. La regla práctica: si cabe en una moto o en un paquete, no es nuestro; si el courier lo rechaza por volumen o por peso, sí lo es.
Vehículo según la carga
La camioneta resuelve el despacho urbano corto: pedidos de ferretería, insumos, cajas, herramienta y mercancía que cabe en un platón. El camión de estacas es para carga voluminosa, estibada o larga —tubería, láminas, perfilería, muebles—, donde importa el amarre y no el hermetismo. El furgón cierra la carga y protege de la lluvia y de la vista: es el vehículo para electrodomésticos, mercancía de valor y despacho a punto de venta.
Al cotizar dinos qué es, cuánto pesa aproximadamente, si viene estibado y si hay que cargar y descargar a mano. Con eso asignamos el vehículo correcto en lugar de mandarte el que esté libre. Los ayudantes se cotizan aparte porque no todos los despachos los necesitan: si en el destino hay personal para recibir, no tiene sentido que los pagues.
Precios: por viaje o por jornada
Un viaje urbano corto, hasta unos 10 km y con carga que no supera dos toneladas, arranca en $110.000. Un viaje urbano medio, entre 10 y 25 km, arranca en $160.000. Media jornada de vehículo con conductor, cuatro horas, está en $320.000, y la jornada completa de ocho horas en $620.000. El ayudante adicional se cobra en $60.000. El mínimo por servicio es de $90.000: mover un vehículo no cuesta menos porque el trayecto sea de tres kilómetros.
Para un negocio con varias entregas el mismo día la jornada casi siempre sale mejor que el viaje suelto: doce entregas cotizadas una a una cuestan más que un vehículo dedicado media jornada, y además las devoluciones y los cambios vuelven en el mismo carro, con una sola persona que conoce la ruta. Si tu despacho es semanal y estable, se cotiza como ruta recurrente con precio por período.
NIT, factura electrónica y formas de pago
Flotex es una empresa formal: tiene NIT, emite factura electrónica y responde comercialmente por el servicio. Esa es la diferencia concreta frente al conductor conocido, que es el competidor real de esta línea. El conductor conocido puede ser barato y cumplido, pero no factura, no soporta el gasto ante tu contador ni ante la DIAN, y si un día no contesta, no hay reemplazo.
Aceptamos transferencia y pago electrónico, y para clientes recurrentes trabajamos plazo contra factura según el acuerdo comercial. Si tu empresa necesita orden de compra, cotización formal con vigencia o registro como proveedor, lo entregamos antes del primer viaje y no después. Los documentos de la empresa están en la página para empresas.
Responsabilidad y valor declarado
Lo que se pacta antes del viaje no se discute después. Al contratar, la mercancía se declara: qué es, cuántas unidades y por qué valor viaja. Ese valor declarado es la base de la responsabilidad si algo se pierde o se daña por causa del transporte, y es lo que permite responder con una cifra en lugar de una discusión.
En obra un ladrillo partido no es un reclamo; un electrodoméstico rayado sí lo es, y por eso la conversación se tiene antes del primer despacho, no después del primer daño. Excluimos el daño preexistente, el empaque insuficiente del remitente y el faltante que no se verifica al momento de la entrega: por eso se firma la recepción. Si tu mercancía es delicada o de valor alto, dilo al cotizar y ajustamos vehículo, embalaje y condiciones.
Cobertura: solo Medellín y el Área Metropolitana
Cubrimos Medellín, Bello, Itagüí, Envigado, Sabaneta, La Estrella y Caldas. Dentro de ese perímetro operamos con respuesta el mismo día según disponibilidad.
No prestamos transporte intermunicipal ni nacional, y lo decimos de frente para no hacerte perder tiempo. El transporte público de carga entre ciudades exige habilitación ante el Ministerio de Transporte y manifiesto electrónico de carga en el RNDC; ofrecer ese servicio sin cumplirlo expone al generador de la carga tanto como al transportador. Si necesitas mover mercancía a Bogotá, Cali o cualquier otra ciudad, lo correcto es una empresa habilitada, y con gusto te orientamos sobre qué pedirle.
Rutas recurrentes para tu negocio
Si tu negocio despacha los mismos días de la semana, la ruta recurrente resuelve dos cosas que el viaje suelto no: el precio deja de negociarse cada vez y el conductor deja de ser un desconocido para tus clientes. Se acuerda día, franja horaria y recorrido, y se factura por período.
Es el esquema que mejor funciona para ferreterías y depósitos que reparten a sus clientes, para fábricas pequeñas con despacho semanal a tenderos o distribuidores, y para negocios con dos o más sedes que mueven inventario entre ellas. Empezar es simple: se corre un mes de prueba con la ruta real y se ajusta el precio con los datos de esas semanas, no con un estimado.
